
La bandera de la Institución es la representación de la Escuela Normal en diferentes ámbitos locales, regionales y nacionales, que junto con el escudo y el himno son los símbolos que identifican al Normalista.
La bandera consta de tres franjas horizontales de iguales dimensiones:
La franja superior de color verde, simboliza la esperanza de formar egresados para la construcción de una sociedad equitativa, que respete el ambiente y conviva en armonía con los otros dentro de la diferencia. Se espera que la savia de la ciencia recibida en la Normal continúe fluyendo en las futuras generaciones.
La franja de color blanco en el centro, es símbolo de la luz que el maestro representa para sus estudiantes, puesto que con bondad, humildad y amor forma seres humanos que dejan huella como generadores de cambio en diferentes contextos para una convivencia pacífica.
La última franja de color marrón, significa la fortaleza y coraje para sembrar semillas del saber, del ser y del convivir, ya que nos acerca a los ciclos de la vida para entender la realidad del mundo circundante y trabajar en pro de su trasformación. Este es el sello que imprime carácter a la noble profesión de educar.

Creado en 1957 por Cecilia Bustamante Medina docente de la institución. Los elementos del escudo son en primer lugar, un triángulo sobre campo verde, blanco y marrón, colores de la bandera que significan esperanza, paz y fortaleza respectivamente; en segundo lugar, se encuentran tres libros símbolo de enseñanza y aprendizaje en cuyos lomos se leen las palabras triunfar, creer y esperar, síntesis del lema de la Escuela Normal “En la vida triunfar solo puede el que sabe creer y esperar”. En tercer lugar, sobre los libros se observa una lámpara de oro con la llama simbólica del ingenio y el saber, grandes ideales de la formación docente. Este escudo está enmarcado con las palabras: “I.E. Normal Superior Sor Josefa del Castillo y Guevara” y como base su localización, Chiquinquirá.
Compañeros oíd: en las aulas
este lema debemos grabar:
“En la vida triunfar solo puede
el que sabe creer y esperar”
Salve, Escuela: presagio de gloria
fue la aurora de tu despertar
bajo el manto de Luz de María
Y en un valle de gracia sin par.
Nombre ilustre blasona tu escudo:
El de aquella purísima flor
cuyo aliento dejó en nuestro suelo
el perfume de un mundo mejor.
El saber tu recinto ilumina, «Abroquela tus muros la fe
y sobre ellos el Patrio estandarte
tremolar victorioso se ve.
La Verdad, la Bondad, la Belleza
son tu norma, tu orgullo y placer
y aleccionan tu vida voces
del mañana, del hoy y el ayer.
En tu noble pendón vibra un canto
de esperanza, pureza y unción.
Salve a ti tricolor que compendias
los anhelos de mi corazón!
Al izarte parece que el alma
«Jubilosa quisiera subir
y en regiones de ensueño, alta y pura,
Cual si fuera una estrella lucir.
Orgulloso de ser colombiano
Cada día yo juro lealtad
ante el ara donde el oficiante
es el padre de la libertad.
Oh! Maestro que sigues las huellas
del Divino Maestro Jesús:
En tu vida la brecha por donde
vierte el cielo su pródiga luz.
Enseñando, te das sin medida,
vaso insigne de aromas y miel
de tus manos de artista, las almas
surgirán cual precioso joyel.
Vibra el himno fraterno y sus notas
al compás de inspirado laúd,
glorifiquen de mis compañeros
la belleza, la ciencia y virtud.
Del futuro el encuentro ya avanza
el gallardo escuadrón juvenil;
Primavera es la sangre impetuosa
firme el paso y el porte gentil.
Aunque recio huracán se interponga
juventud, es preciso avanzar:
Quien dio a un mundo su claro destino
te dejó su consigna “Triunfar”.
Más no es solo la palma de un día
de tus triunfos el símbolo fiel:
Es seguir para siempre adelante
de otra meta hacia el fresco laurel.
Juventud, en tu seno fecundo
Late el germen de un mundo mejor;
¡Que el pensar y el amor en ti brillen
cada aurora con nuevo esplendor!
